
Algo demasiado raro está ocurriendo en el fútbol mexicano: las decisiones de los árbitros no se están ejecutando en la cancha, en el estadio, ese día, bajo el fragor de la batalla y en plena persecución del balón. No, las decisiones, las sanciones se están ejecutando directamente en la mesa de la Comisión Disciplinaria basado en una reclamación y/o en el video del partido.
Justamente lo que la FIFA ha tratado de evitar aceptando la tecnología como parte del juego está ocurriendo en México, con las ventajas y las desventajas que esa práctica significa. Hasta ahora, se ha desenmascarado a jugadores que sacan ventaja tratando de engañar al silbante en una jugada de penal o se ha sancionado a un agresor como ocurrió con el colombiano Aquivaldo Mosquera. ¿Llegaremos a la instancia en que se tenga que repetir todo un partido o cuándo, de plano, se cambiará el resultado basado en un video?
No estoy tan seguro, sin embargo, de que la FIFA no ha autorizado esa práctica. No olviden cómo se decide la expulsión de Zinedine Zidane durante la final del Mundial del 2006 y tal vez, yendo más hacia atrás, la gente recordara la sanción que el organismo le impuso al italiano Tassoti por la agresión sobre el español Luis Enrique en el Mundial de Estados Unidos 1994. Ahora mismo, esas diademas o intercomunicadores que llevan los árbitros pegados a los oídos son parte de la tecnología y son parte de la comunicación que le permite al silbante tener un punto de vista diferente y tomar una decisión distinta en una jugada especifica.
Justamente lo que la FIFA ha tratado de evitar aceptando la tecnología como parte del juego está ocurriendo en México, con las ventajas y las desventajas que esa práctica significa. Hasta ahora, se ha desenmascarado a jugadores que sacan ventaja tratando de engañar al silbante en una jugada de penal o se ha sancionado a un agresor como ocurrió con el colombiano Aquivaldo Mosquera. ¿Llegaremos a la instancia en que se tenga que repetir todo un partido o cuándo, de plano, se cambiará el resultado basado en un video?
No estoy tan seguro, sin embargo, de que la FIFA no ha autorizado esa práctica. No olviden cómo se decide la expulsión de Zinedine Zidane durante la final del Mundial del 2006 y tal vez, yendo más hacia atrás, la gente recordara la sanción que el organismo le impuso al italiano Tassoti por la agresión sobre el español Luis Enrique en el Mundial de Estados Unidos 1994. Ahora mismo, esas diademas o intercomunicadores que llevan los árbitros pegados a los oídos son parte de la tecnología y son parte de la comunicación que le permite al silbante tener un punto de vista diferente y tomar una decisión distinta en una jugada especifica.
Si en México se va a utilizar la tecnología, se va a decidir por repeticiones o por cintas de videos, qué tipo de ventajas o de condiciones tendrán los equipos que pertenezcan directamente a las televisoras o qué tipo de intereses, movimientos, influencias y manipulaciones podrían ser parte del tema.
La influencia mediática es fundamental para lograr equis objetivo y en un futbol operado directamente por el poder y la influencia televisiva, decidir con base a videos puede ser un arma demasiado peligrosa.
La influencia mediática es fundamental para lograr equis objetivo y en un futbol operado directamente por el poder y la influencia televisiva, decidir con base a videos puede ser un arma demasiado peligrosa.